Columnas de Opinion

Pensar en una hipoteca reversa en Chile

Carlos Aguirre N.

investigador IGNIRE

Pensar en una hipoteca reversa en Chile, con las condiciones de las pensiones de la tercera edad, como medida remedial ante la desprotección de estos, es sin lugar a dudas una soberana falta de realismo social, entendimiento económico y sobre expectativas a favor de la deuda como mecanismo de generación de caja.

Actualmente la tercera edad, se encuentran con pensiones muy bajas respecto a los niveles de ingresos de antes de la jubilación. Tengo un caso muy cercano, donde con más de 40 años de cotización, a un sueldo normal a bueno (que permitió la educación universitaria de 3 hijos en la UC), su actual jubilación es muy baja. Este sistema de pensiones debe ser mejorado, con principios más equitativos y asociados a cuál es el modelo de ciudadanía que queremos para la tercera edad. 

La reforma laboral: el miedo a la libertad sindical

Sergio Gamonal, Profesor UAI, Columnista Invitado.

No deja de resultar extraño lo que se informa a través de la prensa acerca de la reforma laboral presentada por el gobierno a fines del año pasado. El gobierno dice que desea una reforma pro sindical para modernizar las relaciones laborales. Los empresarios se oponen a la reforma, porque favorecería a los sindicatos. Numerosos personeros y parlamentarios de la Nueva Mayoría cierran filas con el proyecto, dada la pobre presencia sindical en nuestro país, comparado con el promedio de los países de la OCDE.

Hasta aquí todo coherente. Pero el único problema es que el proyecto es antisindical. Escuchó bien, es pro empleador y no moderniza nada, al contrario, refuerza relaciones jerarquizadas y sin participación en el mundo del trabajo.

¿Hacia una desaparición progresiva de los partidos políticos?

Juan Pablo Sáez K.

Columnista Invitado

Las innumerables manifestaciones callejeras registradas en Chile desde 2011 parecieron reeditar las antiguas “concentraciones” de la década de los 80, que confluían hacia un escenario desde el cual los líderes políticos arengaban y dirigían a las masas. Sin embargo, y a diferencia de las manifestaciones de antaño, las actuales concentraciones se distinguen de sus predecesoras por tener un fuerte carácter anti-partidos políticos (“El pueblo unido, avanza sin partidos” se oye vociferar a muchos). Si en los años de la dictadura las manifestaciones eran convocadas por las élites dirigentes de los partidos tradicionales, hoy día son los grupos de interés quienes cumplen este rol. Estos últimos gozan de un poder cada vez más creciente tanto en su relación con la población —sobre la cual tienen mayor capacidad de convocatoria en detrimento de los partidos— como con el Estado, al cual intentan influenciar directamente obviando a los partidos como intermediarios.   

Porqué cada Universidad debiera tener un centro de entrenamiento en Design Thinking

Diego Rodríguez

Investigador Ignire

Metodologías, competencias, aptitudes y actitudes, espacios creativos y un espíritu de colaboración y visión estratégica, en el centro de este torbellino, la Innovación. Pero no cualquier innovación, innovación por diseño, Design Thinking, o la forma en que los diseñadores trabajan aplicada a la solución de diversos problemas, no sólo el desarrollo de productos o el diseño de marcas, sino de procesos, experiencias, y modelos de negocio. Todo lo anterior es lo que puede obtener una Universidad al decidir instalar lo que podemos llamar un centro de entrenamiento en Design Thinking.

Entre el viejo y el nuevo ciclo político. Elecciones en Chile

Eduardo Alvarado Espina

Columnista Invitado

Las elecciones de representantes políticos parecen no ser más que un cumulo de datos útiles para la distribución de escaños, poder y egos entre las élites políticas. No obstante éstos son algo más. También permiten diagnosticar y proyectar el estado de salud de un sistema político. Y sus consecuencias son las que cobran relevancia en cada etapa histórica de un país, sobre todo en lo que respecta a la legitimidad de su modelo de representación y su mayor o menor correspondencia con las mayorías sociales. La movilización del electorado, sus preferencias y la distribución final de cargos, en esta última elección, otorgan la mejor radiografía del anterior y el presente ciclo político chileno.

Para analizar el último proceso electoral en Chile hay que partir señalando que estas elecciones presidenciales y parlamentarias han sido las primeras en que se mide la legitimidad representativa del sistema político a través del mecanismo de inscripción automática y voto voluntario, y el resultado no ha sido positivo en lo que se refiere a la movilización del electorado, sobre todo si se compara con los producidos cuando existía la obligatoriedad del voto. La participación no superó el 49% del total de personas habilitadas para sufragar en la elección presidencial –electores que superan mayoritariamente los 40 años y que mantienen altos niveles de fidelidad con los partidos tradicionales de los últimos 25 años–. El bajo nivel de participación también se explica por la alta abstención de clase. Por ejemplo, se puede observar que la participación electoral es más baja en comunas de escasos recursos económicos, donde la abstención supera el 60%, mientras que en comunas económicamente ricas no alcanza el 20%.

Un nuevo trato para las regiones

Marcelo Díaz

Diputado Partido Socialista

En mi trabajo como diputado por el Séptimo Distrito, innumerables veces experimenté, viví y observé la profunda impotencia que provoca en los ciudadanos, la asimetría con que el Estado chileno trata a las regiones respecto de Santiago. No sólo son la cantidad y calidad de las inversiones públicas de todo tipo, sino también la concentración de la oferta cultural o la atención que los medios de comunicación otorgan a Santiago, como si Chile se limitara a la capital. Las Regiones aparecen como un agregado marginal: la mentalidad de la elite chilena funciona así.

La candidata y el pago de Chile

José Luis Ugarte

Columnista Invitado

Hace unas semanas un sindicato de contratistas, entregó en el Ministerio del Trabajo una carta de despido para la hoy renunciada ministra Matthei.

¿La razón? Incumplimiento grave de sus obligaciones.

El pago de Chile para Evelyn, dirían algunos.

Otro caso más de ese injusto trato que los chilenos suelen dispensar después de grandes sacrificios por la patria, desconociendo tus méritos, tus desvelos y tus esfuerzos.

Y es que, efectivamente, se ha instalado en el ambiente de los trabajadores la idea de que Evelyn fue una ministra que hizo muy mal su trabajo, que, en rigor, consistió en no hacer nada.

Cero logro para los trabajadores, diríamos. De las gestiones más irrelevantes desde el retorno a la democracia —algo nada de fácil—, si miramos los avances en materias laborales en todos estos años.