Después de Providencia

Nicolás Valenzuela Levi

Columnista Invitado

En un país centralista, machista, con una representación política binominal, elitizada y poco competitiva, la interpretación de las elecciones municipales se hace según números gruesos y cuentas que sacan algunos señores sentados en estudios de TV y publicados por un par de diarios, todos en Santiago (a lo más Valparaíso).

Lo anecdótico son algunas “luchas emblemáticas” y por ahí a los de Providencia nos han tratado de sumar a la lógica del binominal. Pero lo que ocurrió en nuestra comuna fue algo completamente distinto.

La elección en Providencia se transformó en un espacio único de ensayo de nuevas prácticas democráticas. Josefa Errázuriz, quien lidera este proceso, lo hace con justicia a una historia que no es más que la proyección de una madurez de dos décadas de organizaciones ciudadanas. 

No le hace justicia el sólo llamarla una manera distinta de hacer política. Lo que estamos haciendo en Providencia es construir soberanía. No ha habido hasta ahora en Chile otro gobierno como el municipio de Providencia en el período 2012-2016, levantado por los ciudadanos organizados que construyen un poder soberano distinto, y no habrá otra forma de responder que no sea innovando en la gestión local. El proceso está en marcha, pero la etapa que cerró trae aprendizajes y advertencias que debieran saber leer los políticos tradicionales. Me gustaría resumir algunos:

1) Nos salimos tanto de los esquemas del binominal, como de las peleas intestinas de la oposición. Providencia Participa lo lideró inicialmente Ciudad Viva; se sumaron los partidos de la Concertación y el PC, y luego Red Liberal y en Revolución Democrática decidimos que este proceso comunal era nuestro -hasta ahora- único espacio de expresión política: luego de organizar un debate, decidimos apoyar a Josefa. En la campaña se unieron el PRO, el PRI, el PAIZ, además de una gran mayoría de ciudadanos independientes. La participación de las juntas de vecinos fue importante, e incluso en el camino se articularon nuevos grupos y organizaciones barriales, sin dejar de mencionar el gran papel del MOVILH, que con Jaime Parada se sumó una espectacular victoria a lo Harvey Milk.

2) Ejercitamos algo fundamental en tiempos de redes sociales y transparencia: los candidatos, no solo la nueva alcaldesa sino también los aspirantes a concejales, reflejaban un trabajo de causas ciudadanas.

3) Nos condujimos en base a hitos mínimos para una democracia sana: la discusión programática participativa, las primarias abiertas, el voto programático y la rendición de cuentas. Es el mayor logro de Ciudad Viva: instalaron este nuevo estándar.

4) Cambiamos la lógica de cómo hacer campaña: probablemente fuimos la campaña ganadora que gastó menos dinero por votante en todo Chile, la con más voluntarios, la que hizo más eventos barriales auto-gestionados y la con mayor penetración de redes sociales en internet.

5) Ganamos gracias a que se sumaron entusiastamente los jóvenes, el análisis de las mesas y locales de votación lo ratifica. Este proyecto ganador se debe al papel protagónico de los jóvenes, y tendrá que saber responderles.

Lo que estamos haciendo en Providencia es experimentalismo democrático. Para crear esta soberanía, hay que ponerse en marcha: el movimiento se demuestra andando. Las fuerzas que se expresaron en nuestra comuna no lo han hecho en otros lados, pero las redes están ahí, latentes, y tenemos ambición de replicar este modelo experimental. Los ciudadanos organizados por fuera de la política binominal, estamos entusiasmados. Los partidos políticos deben entender nuestras aprensiones y que sabemos colaborar con otros. Pero no pueden aspirar a sumarnos a su lógica binominal, ni a sus discusiones de cómo volver a ser gobierno central: ojalá atinen a entender la soberbia que transmiten con su lógica de que la elección municipal está preparando la idea del actual gobierno como un “paréntesis”. ¿Paréntesis de qué? Lo nuestro es la democracia participativa, de eso no ha habido nada hasta ahora. ¿lo que se viene es más de lo mismo? En ese tema, sería bueno que quienes deben responder rompan el silencio pronto.

El autor es Arquitecto y Magister en Desarrollo Urbano UC. Militante de Revolución Democrática. El texto de esta columna ha sido previamente publicado por The Clinic