Pensar en una hipoteca reversa en Chile

Carlos Aguirre N.

investigador IGNIRE

Pensar en una hipoteca reversa en Chile, con las condiciones de las pensiones de la tercera edad, como medida remedial ante la desprotección de estos, es sin lugar a dudas una soberana falta de realismo social, entendimiento económico y sobre expectativas a favor de la deuda como mecanismo de generación de caja.

Actualmente la tercera edad, se encuentran con pensiones muy bajas respecto a los niveles de ingresos de antes de la jubilación. Tengo un caso muy cercano, donde con más de 40 años de cotización, a un sueldo normal a bueno (que permitió la educación universitaria de 3 hijos en la UC), su actual jubilación es muy baja. Este sistema de pensiones debe ser mejorado, con principios más equitativos y asociados a cuál es el modelo de ciudadanía que queremos para la tercera edad. 

 

En este contexto, algunos diputados presentaron un proyecto de acuerdo para legislar sobre la hipoteca para la tercera edad, que consiste en hipotecar los bienes inmuebles en una caja de crédito prendario (o tía rica), heredando en caso de muerte a los hijos el crédito o la liquidación del activo. Esto a primera vista, puede ser algo relevante y como se hace en otros países, capaz que funcione y que haciendo liquido  un bien inmueble, mejore las condiciones de vida de la tercera edad. 

Esta intención debe ser vista con una segunda derivada, las hipotecas se pagan y se descuentan de los ingresos mensuales (ya bajos). Por lo tanto, sin educación financiera ni herramientas de gestión financiera,  es imposible que las familias de clase media y baja (cuyas pensiones con suerte superan los 120.000 pesos al mes), puedan manejar un ingreso único y transformarlo en un flujo mensual, el resultado precarizante, aún más para esta clase social ya precarizada por el sistema de pensiones. 

Aun así, si fuera posible que los elementos de gestión financiera existan, siendo utilizados por la gran mayoría de los pensionados y se asesoren por fondos que tengan riesgos controlados y no se transforme en una segunda jubilación bancarizada, permitiendo una mejora sustancial de los ingresos mensuales que incluyan el pago de las cuotas del hipotecario, se visualizan dos elementos de difícil predicción, ¿Qué pasa con esos bonos de deuda hipotecaria?,¿No estarías sometidos a altos intereses por riesgo?, si fuera un crédito prendario, ¿cuál sería el castigo en el valor de tasación  para las viviendas que no tienen demanda efectiva, como sucede en amplias zonas rurales y urbanas estigmatizadas por sus condiciones socioculturales?, por último, ¿si no hay pagos sistemáticos y las hipotecas se ejecutan, cual es el impacto de esto en el mercado de vivienda usada, al contar la “tía rica” con una cartera inmobiliaria importante?. 

En sí, este proyecto, nace de una incomprensión de lo complejo que es el mundo, pretendiendo que se den soluciones que solo parchan una realidad que a todas luces necesita un nuevo repensar.  Más allá de los sistemas de pensiones, de los sistemas de generación de recursos para los pensionado, creo necesario que lleguemos a un acuerdo político, donde definamos cual es el papel de la tercera edad, sus derechos asegurados y que recordemos que todos vamos para allá.